El panorama actual de la lectura en México

La pandemia fue el período en el cual se registró un incremento en el número de lectores a lo largo y ancho del mundo. Muchos vieron en los libros un consuelo para sobrellevar las adversidades, y México no fue la excepción.

De acuerdo a datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el confinamiento por COVID-19 generó en las personas un interés por la literatura que buscaron saciar a través de formatos digitales, más que en años anteriores.

Esto se ve reflejado en la diferencia considerable que existe entre los porcentajes del 2016 y del 2021: 6.8% de la gente que consumía libros digitales, se transformó en 21.5%; mientras que los lectores de revistas digitales, se elevó de 2.6% a 21.6%. En el caso de los periódicos digitales, el panorama fue el mismo, pues el 5.6% se convirtió en un 21.3%.

Aunque los números indicaban que, conforme los años pasan, la población mexicana se contagiaba con el gusto de leer, la realidad es otra. En 2016 se registró que el 80% de la misma había leído un libro, una revista, un periódico o una nota en medios digitales, pero en el 2017 año los datos fueron desalentadores, ya que la cifra había bajado al 79.7%.

No fue una reducción dramática, no obstante, en los años siguientes se mantuvo esa tendencia a la baja, y en los resultados de la encuesta recopilados en 2020 y revelados en febrero del 2021, se registró el mínimo histórico del 71.6%.

¿Qué sucede, entonces?

Se lee más, es decir, las personas que ya leían, están devorando un número mayor de libros, de ahí que el promedio leído por adultos en los 12 últimos meses haya sido de 3.7 ejemplares, superando los 3.1 del 2018.

Por otro lado, la encuesta también expuso los motivos por los cuales las personas no hacen parte de su vida a la lectura: falta de tiempo, de interés, de motivación y de gusto. Mientras tanto, un 41.6% de los que sí lee, lo hace por entretenimiento; el 25.1% por educación, el 18.5% por cultura general, y el 11.6% por religión.

Curiosamente, y a pesar de que existe un alto índice de individuos que se ha inclinado por los materiales digitales de lectura, el 70% de los mexicanos que sabe leer y escribir, todavía prefiere el papel. Esta es otra prueba de que el libro físico le está dando lucha a las nuevas formas en las que se consumen las obras literarias en la actualidad, aunque las editoriales no la han pasado nada bien debido a la contingencia sanitaria, especialmente porque tuvieron que adaptar títulos a formatos digitales para poder ofrecerle alternativas desde casa a los lectores.

Ahora que la tormenta del COVID-19 está pasando, lo más probable es que los datos se alteren significativamente para el próximo año. ¿Para bien?, ¿para mal? Esperemos que los números sean alentadores.

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